Hay derrotas que terminan convirtiendo a un equipo en leyenda. La de Cabo Verde contra Argentina fue una de ellas.
Cuando salió el cruce entre Argentina y Cabo Verde, prácticamente todo el mundo asumía que sería un trámite para los campeones del mundo. Y durante los primeros minutos parecía que así iba a ser.
Lionel Messi abrió el marcador muy temprano y daba la impresión de que Argentina tendría el control absoluto del partido. Sin embargo, nunca terminó de sentirse cómoda sobre la cancha. Ya fuera por el calor o por las condiciones del encuentro, el ritmo argentino estuvo lejos de ser el habitual. El equipo jugó con mucha cautela, moviendo el balón sin demasiada velocidad y generando muchas menos oportunidades de las que cualquiera habría esperado.
Y gran parte del mérito fue de Cabo Verde.
Un planteamiento defensivo que desesperó a Argentina
Cabo Verde apostó por un sistema 4-5-1, con cinco mediocampistas que cerraban constantemente los espacios interiores. Los circuitos habituales de Argentina simplemente no aparecían y durante muchos momentos los sudamericanos parecían no encontrar el camino hacia la portería rival.
El primer gol de Messi nació prácticamente de una genialidad individual.
Un trazo largo encontró al capitán argentino, quien con un control extraordinario dejó atrás a la defensa antes de definir con la calidad que lo ha acompañado durante toda su carrera.
Fuera de esa jugada, Argentina tuvo ocasiones, pero se encontró una y otra vez con el gran héroe de Cabo Verde.
Si Cabo Verde soñó con la hazaña hasta los últimos minutos fue, en gran parte, gracias a Bocinha.
El guardameta volvió a firmar una actuación espectacular.
Ganó varios mano a mano, realizó intervenciones de muchísimo mérito y mantuvo con vida a su selección prácticamente durante todo el encuentro. No es exagerado decir que ha sido una de las grandes figuras de este Mundial y, seguramente, el héroe deportivo más importante que ha tenido Cabo Verde durante el torneo.
Cabo Verde hizo sufrir de verdad a Argentina
Pero este partido no será recordado únicamente por la actuación del portero.
Cabo Verde fue capaz de igualar el marcador en dos ocasiones.
Primero apareció Deroy Duarte para colocar el 1-1 y demostrar que Argentina también podía sufrir cuando era atacada.
Más adelante, cuando el marcador volvió a favorecer a la Albiceleste, llegó el momento que probablemente quedará para siempre en la historia de este Mundial.
Sidney Cabral marcó el 2-2 con un disparo espectacular desde un ángulo muy cerrado, prácticamente desde la esquina del área. Es un gol que muchos ya consideran como el mejor del torneo y no solamente por la dificultad de la definición, sino también por el escenario y por el rival al que se lo anotó.
Fue uno de esos goles que inmediatamente quedan grabados en la memoria colectiva.
Argentina encontró la clasificación, pero dejó dudas
Finalmente, la diferencia de calidad terminó apareciendo.
El segundo gol argentino fue obra de Lisandro Martínez, mientras que el tercero llegó gracias a un autogol de Cabo Verde que terminó inclinando definitivamente la balanza.
El marcador final fue 3-2 para Argentina, pero el resultado cuenta apenas una parte de la historia.
La sensación que dejó el encuentro fue la de una selección argentina incómoda durante muchos minutos, con una defensa que sufrió cuando fue exigida y que, por momentos, pareció lenta para reaccionar ante las transiciones ofensivas de Cabo Verde.
Argentina sigue con vida y avanza a la siguiente ronda, pero seguramente encontrará varios aspectos por corregir si quiere seguir peleando por el campeonato.
No siempre los héroes son los que levantan el trofeo. A veces también son quienes caen dejando una actuación imposible de olvidar.
Eso fue exactamente lo que hizo Cabo Verde.
Llegó al torneo sin grandes expectativas, pocos confiaban en que pudiera competir contra una de las grandes potencias del fútbol mundial y terminó convirtiéndose en uno de los equipos revelación de la Copa del Mundo.
Muchísima gente probablemente ni siquiera sabía ubicar Cabo Verde en el mapa antes de este torneo. Hoy, en cambio, será una selección que muchos recordarán con enorme cariño.
Porque este partido volvió a recordarnos una de las grandes verdades del fútbol: no existen los rivales pequeños cuando el balón comienza a rodar.
Messi sigue escribiendo su propia historia
Más allá del sufrimiento colectivo de Argentina, Lionel Messi volvió a ser protagonista.
Con su anotación llegó a siete goles en el torneo, recuperando nuevamente el liderato de la tabla de goleo y superando, una vez más, a Kylian Mbappé.
La pelea, sin embargo, está lejos de terminar.
La tabla sigue muy apretada y ahora todas las miradas estarán puestas en el duelo de Francia ante Paraguay, donde Mbappé tendrá una nueva oportunidad para responder y volver a colocarse en la cima de los máximos goleadores del Mundial.